11 de septiembre de 2007

Aragón: Teruel


A estas alturas resulta innecesario explicar el pesado simbolismo que, ya desde el paleolítico, ha tenido la imagen del toro en las diversas culturas: Egipto, Creta... Y, por lo tanto, para los pueblos de la Península ibérica.

Entonces y en la actualidad.

Para bien o para mal.

Su carga sexual es obvia y recurrente.

Fernando Sánchez Dragó en La España mágica nos cuenta que

“(...) Y algo después, en décadas de Fernando VII, hizo furor la moda de que las novicias presenciasen una becerrada en vísperas de ponerse el velo; y más de una se atrevió a manejar el capote. Lo mismo sucedía al elegir abadesa.”

Sexo, novicias y capote. Novicias y capote contra el bestiario sexual.

Dejamos la tumultuosa, ferrosa y empinada Albarracín y nos dirijimos hacia Teruel.

La mudéjar Teruel.

Después de buscar aparcamiento, repito, buscar aparcamiento, llegamos a la plaza Mayor, también llamada la del Mercado. Más conocida como la plaza del Torico.

Así, en diminutivo.

Recordad que en esta vida todo, absolutamente todo, tiene sentido.

Nada, absolutamente nada en este mundo existe “porque sí”.

Y a pocos pasos de allí, el Mausoleo de los Amantes de Teruel.

Sexo en un pedestal. Elevado a las alturas .

Amor enterrado y entrelazado.

Pero esta es otra historia.

No hay comentarios: