8 de septiembre de 2007

Castilla la Mancha: Cuenca. Las ciudades.

Un reencuentro: Del buen uso de la lentitud, obra escrita por Pierre Sansot.


Y una cita: "Los seres lentos no tenían buena reputación. Se decía que eran unos zoquetes y se les suponía torpes, aunque realizaran gestos difíciles(...) Se sospechaba que no ponían mucho ánimo en el trabajo."


Hace unos días visité la ciudad de Cuenca. Con su cuesta de las Angustias, sus "ojos", sus maravillosas gentes, sus paisajes, su playa... Dejando la ciudad a la derecha enseguida os encontraréis con la indicación playera.


Y me abandoné a la lentitud y contemplación.

Las ciudades ajenas me lo permiten. La mía, no: me impele a las prisas, me obliga a repetir los mismos caminos una y otra vez, los mismos pasos ya pisoteados cientos de veces, a "no perder" el tiempo. El ocio, en la calle y en un día normal, se convierte en holgazanear. Y esto está mal visto por la modernidad. Puede resultar incluso sospechoso.

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