17 de diciembre de 2007

Navarra: Estella-Lizarra II


Dejo atrás el Santo Sepulcro y el monasterio de Santo Domingo.

Me elevo cruzando el puente de San Agustín. Puente romano. También conocido como "Puente Pinocho." (Hay que verlo)

Alejándome del Albergue de Peregrinos, entro en la calle de la Rúa. Y aquí está: la plaza de San Martín. Y en su centro, la Fuente de la Mona, o de los Chorros, o de los Caños, que por todos estos nombres puede ser conocida.

Fuente renacentista coronada por un león: símbolo alquímico del azufre, del Sol, de las pasiones latentes (Jung)

"Fonti perenni". "Fons vitae" junto al árbol cósmico. Fuente como centro místico. Como centro del ciclo de las transformaciones. Como recinto sagrado: "temenos." (léase a J.E. Cirlot y su Diccionario de símbolos)

Fuente como monolito, símbolo de la resurrección y de la vida eterna. Alusión ancestral del principio masculino, solar y procreador.

Fuente que recuerda al doble cuaternario inscrito en la circunferencia.

De hecho, el ocho fue, ya desde la Edad Media, emblema de las aguas bautismales por su sentido de regeneración; y la estrella de ocho puntas, el símbolo de Estella.

Fuente con los cuatro radios: los cuatro ríos que brotan del paraíso.

Cuatro ríos que encontraremos, unos escalones más allá, en la Iglesia de San Pedro de la Rúa: Pisón, Guijón, Tigris y Éufrates.

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