11 de febrero de 2008

Euskadi: Hondarribia. Vado de arena.



Me dirijo al norte. A un paso de Francia, y nunca mejor dicho.

A la desembocadura del Bidasoa. Al "Vado de arena".

Hondarribia. Fuenterrabía. Camino de Santiago. Cómo no.

En su tiempo, uno de los mejores puertos de la costa cantábrica. Visitada por Stendhal y Víctor Hugo, entre otros, despuntando por sus colonias veraniegas.

Hondarribia.

Tres barrios, tres: el antiguo, el marinero (barrio de la Marina) y el de los caseríos, a los pies del Jaizkibel.

Tres iglesias, tres: Ntra. Sra. del Manzano, Ntra. Sra. de la Marina y Ntra. Sra. de Guadalupe.
Virgen Negra de Guadalupe, patrona de Hondarribia. Dicen que gracias a ella se venció a los franceses, hallá por el 1638.

Y en sus murallas, tres puertas, tres. Bueno, sólo una (la que queda): la Puerta de Santa María.

Muralla, símbolo materno según el psicoanálisis; separación del entorno hostil desde Alfonso X el Sabio (Libro del Fuero de las Leyes):

"Otrosi decimos que do quier que sea fallado este nome de ciudad, que se entienda todo lugar que es cercado de los muros, con los arravales, e con los edificios que se contienen en ellos." (Partida III, título XXXIII, Ley VI)

No os vayáis sin probar la "uva de Hondarribia", vamos el "Hondarribiko matza."

¿Cómo que qué es? Pues con mayor motivo. Por cierto, bellísima villa (lo es desde el 1203 con la carta de fundación de Alfonso VIII), pero para comer la encontré un poco cara. Menos mal que siempre quedan los pinchos del lugar. Me resultó una excelente alternativa, siempre y cuando no demoréis en tomar posiciones, ya que encontrar una silla libre (no ya mesa) puede resultar exasperante.

No hay comentarios: