25 de febrero de 2008

Euskadi: Jaizkibel. Gentiles y aceite.

Imperdonable llegar hasta aquí y no subir hasta el monte.

Aunque sea con un coche de alquiler. Como yo.

La vista es formidable permitiendo un giro de, prácticamente, ciento ochenta grados de contemplación. Y si hay poca gente, la paz y el sosiego que sentirás quedarán archivados en tu cerebro.

Como todo lo bueno, faltan palabras. Hay que estar.

En sus "Aforismos", Leonardo escribió: "Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y de la belleza del mundo, sufren, como penitencia, desperdiciar la misma vida y no lograr la posesión de la utilidad y belleza del mundo."

Y a continuación añade:" La naturaleza es tan benigna que ordena las cosas de manera que, en cualquier parte del mundo, encontrarás algo que imitar."

Si fuera capaz, intentaría imitar lo que siento: la belleza, la paz, la pura contemplación. Contemplación "per se"

Pero no puedo, me faltan las palabras.

Dicen que con las piedras del monte, los gentiles construyeron Oiartzun. No sé si fue así, pero desde aquí arriba, bien temprano como es hoy, ojalá fuera cierto.

¡Ah! y os pido un favor: si os acercáis hasta aquí en el mes de noviembre, decidme si tenéis la suerte de oler el "humera- usaia."

Ya me contaréis.

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