18 de febrero de 2008

Un Ulises ruso.


Antes de proseguir el camino (Pasai Donibane, Jaizkibel), aquí tenéis la misma leyenda (ver entrada anterior), pero en esta ocasión desde Rusia. Su título: "Los cíclopes" (misma bibliografía, tomo segundo)

"Un barco naufragó y de sus tripulantes sólo dos se salvaron, navegando sobre unas tablas hasta la costa. Al llegar a tierra, se encontraron en un país desconocido.

Explorando el terreno, descubrieron a un gigante que tenía un solo ojo en la frente. Permanecía sentado, mientras guardaba un rebaño de carneros. Pero en cuanto él, a su vez, vió a los náufragos, se apoderó de ellos y los llevó a su casa, construída en el centro del bosque con enormes bloques de piedra.

Una vez allí, envió a uno de los hombres en busca de agua. Entretanto, degolló al otro, lo asó y lo devoró, dejando únicamente una mano y un pie, que guardó para ofrecérselo al compañero; éste, horrorizado, no quiso comerlo, y le dijo que no tenía hambre. El gigante cerró la casa con un bloque de piedra, se tendió en el suelo y quedó profundamente dormido.

El náufrago puso entonces en el fuego una barra de hierro, y, cuando estuvo al rojo vivo, la aplicó al ojo del gigante, que despertó dando alaridos de dolor. Como el cíclope no podía verle, el hombre mató un carnero y lo despellejó, poniéndose la piel encima.

A los gritos del gigante acudieron otros muchos, que separaron la piedra que cerraba la entrada. El náufrago aprovechó este momento para salir, mezclado entre el rebaño de los carneros.

Una vez fuera del bosque, echó a correr hacia la orilla del mar y embarcó en unas maderas del barco naufragado; de esta forma pudo llegar sano y salvo a su país."

No hay comentarios: