25 de febrero de 2013

Euskadi: San Juan de Gaztelugatxe.






Muy cerca de Bermeo, en un recodo de la costa, San Juan de Gaztelugatxe. Imperdonable pasarlo por alto.

Peñasco coronado por una ermita (s.X) en el mismo acantilado, construida sobre un monasterio (¿templario?) Según cuentan, el corsario Drake conquistó el montículo, apoderándose de las joyas de la iglesia y arrojando al mar a los ermitaños.

Según otra leyenda, san Juan Bautista llegó tras desembarcar en Bermeo y dar tres pasos que quedaron grabados en la roca del camino.

Peñasco unido a la costa por un pequeño brazo de tierra recorrido por un camino compuesto por un sinfín de escalones (por cierto, que nadie se pone deacuerdo)

Así que subid. Y ya que estáis, contad. Y al llegar, ya sabéis: tres toques de campana, tal y como manda la tradición.

En el fondo del mar, al lado de esta diminuta península, está la Virgen de Begoña, sumergida, a la que llevan flores el día de su fiesta.

Lo visité en invierno. Sobrecogedor. El paisaje mojado, escalones húmedos y resbaladizos, el cielo coronado por nubes grises y un mar oscuro y altanero. Sencillamente sobrecogedor. Jamás lo podré olvidar.

Me hubiera quedado allí.

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