15 de septiembre de 2008

Castilla y León: Medinaceli. De Arcos, pastas y humilladeros.


Continuemos el camino.

Salgamos de la entrañable Plaza y dirijámonos hacia el Campo de San Nicolás.

A vuestra izquierda, el Convento de Santa Isabel. Según parece, las monjas venden dulces artesanos. Entrad, si así os lo indica el letrero del portón, y llamad al timbre. Ya contaréis. Si, lamentablemente, esto falla, siempre os quedarán los productos de los bares que ahí mismo tenéis. Si os parece, probad el mil hojas con mantequilla dulce de Soria y algo de chocolate.Y, para el resto del camino, un paquete, al menos uno, de "Paciencias" al limón.

Pero, ¡ojo!, que aún nos queda el Arco romano, del siglo II dc, y próximo a la oficina de información y turismo.

Arco levantado en honor a Trajano y declarado Monumento nacional en 1925. Por lo visto, el único de triple arcada que se conserva en todo el territorio nacional. En frente tenéis el mirador (una balconada), desde el cual podéis observar el valle del Arbujuelo (al que hace referencia el Poema del Mio Cid)

No extraña que esta plaza fuera de gran interés logístico-militar para todos, árabes y romanos.

Al marchar, un vistazo final a la Ermita del Humilladero que os encontraréis de frente, al final de la carretera. Vale la pena.

Bueno, para mi todo Medinaceli vale la pena. Muy bien conservado, limpio, agradable y cultural. Cultura por los cuatro costados. Y en cualquier caso, invita al descanso.

www.medinaceli.es

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