25 de septiembre de 2013

Illes Balears. Mallorca. Rincones

Calle 293 (Palma)











Palacio de la Almudaina (Palma)












Monasterio de Santa María de la Real







Pina














Desde el carrer del Temple (Palma)








20 de abril de 2013

25 de febrero de 2013

Euskadi: San Juan de Gaztelugatxe.






Muy cerca de Bermeo, en un recodo de la costa, San Juan de Gaztelugatxe. Imperdonable pasarlo por alto.

Peñasco coronado por una ermita (s.X) en el mismo acantilado, construida sobre un monasterio (¿templario?) Según cuentan, el corsario Drake conquistó el montículo, apoderándose de las joyas de la iglesia y arrojando al mar a los ermitaños.

Según otra leyenda, san Juan Bautista llegó tras desembarcar en Bermeo y dar tres pasos que quedaron grabados en la roca del camino.

Peñasco unido a la costa por un pequeño brazo de tierra recorrido por un camino compuesto por un sinfín de escalones (por cierto, que nadie se pone deacuerdo)

Así que subid. Y ya que estáis, contad. Y al llegar, ya sabéis: tres toques de campana, tal y como manda la tradición.

En el fondo del mar, al lado de esta diminuta península, está la Virgen de Begoña, sumergida, a la que llevan flores el día de su fiesta.

Lo visité en invierno. Sobrecogedor. El paisaje mojado, escalones húmedos y resbaladizos, el cielo coronado por nubes grises y un mar oscuro y altanero. Sencillamente sobrecogedor. Jamás lo podré olvidar.

Me hubiera quedado allí.

30 de diciembre de 2012

Londres: The Royal Courts. Una puerta, un Dragón.







Dejamos St. Paul's Cathedral, una vez repuestos y recuperados, siguiendo por Fleet st.

Ojalá os pille el anochecer y el día se nuble, amenazando lluvia (aunque sólo sea una simple y agradable "shower rain")

Los coches y las farolas iluminan el suelo londinense, ligeramente mojado, dando un aspecto espectral y tenebroso. Nosotros seguimos disfrutando del paseo, hacia The Royal Courts of Justice.

Al llegar al punto en el que acaba Fleet st y comienza Strand st, os deberíais topar con una puerta de peaje: The Temple Bar. Pero no. Ya no. Si la queréis ver, tendréis que volver a St. Paul's Cathedral (a la entrada de la Plaza del Paternoster)

¿Y en su lugar? Un Dragón.

Un Dragón tenebroso y amenazador, dispuesto a saltar sobre uno y zamparse los cuerpos despedazados por sus garras, mientras los adoquines se llenan de sangre. Sangre meclada con la lluvia, deslizándose por las alcantarillas...

Me recuerda a la imagen diabólica de la película El Exorcista.

Y un Dragón en mayúscula, ya que representa a la ciudad. A la City. Si nos remontamos a los estandartes de los reyes germánicos de Inglaterra, nos encontramos dragones, custodios de grandes tesoros.

¿Y la puerta? Pues nada, que para ensanchar la calle se vendió a un adinerado particular (capricho doméstico) quien la plantó en su "jardín". Años después, retornaría a la ciudad. Y esta vez, por una libra (si no recuerdo mal)

Dejando (si os deja) el "Monstruo" a nuestras espaldas, llegaremos a The Royal Courts. No podréis entrar, pero contemplad la fachada neogótica de la época victoriana, cuyo edificio fue inaugurado por la reina (Victoria) en 1882.



1 de diciembre de 2012

Escocia: Dryburgh Abbey












Estamos en la región conocida como de "las grandes abadías": Harwick, Selkirk, Kelso, Melrose, Jedburgh y Dryburgh.

La abadía de Dryburgh, junto al río Tweed, fue fundada en 1150 por Hugo de Morville y dedicada a santa María de Dryburgh. Para variar, esta abadía agustina también sufrió insistentes ataques de los ingleses.

Es posible que, de un tiempo a esta parte, hayáis divisado una especie de "monolito". Es la Wallace's statue.

En la abadía se encuentra la tumba de sir Walter Scott, un edimburgués enamorado de las historias de la "frontera". Una excusa perfecta para su visita. Así podréis respirar esa sensación de retiro "espiritual" que buscaban los monjes, voluntariamente alejados de lo mundano y asentados cerca de un río.

Un consejo: no confiéis en el clima escocés.



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